Home
   Journal    Friends    Archive    User Info    Memories
 

Diario de Daniela


Jun. 21st, 2006 01:47 am

A la mañana siguiente me levante con una tremenda sensación de nerviosismo, sin embargo había dormido profundamente durante toda la noche a pesar de tener que conformarnos con unos colchones mal puestos en el suelo y una ridícula sabana, por suerte, no en verano no hace falta mucho mas.

Faltaban aún dos horas para que saliéramos y tenia ganas de hacer algo, no podía quedarme quieta, pero no había nada que hacer a si que tuve que esperar pacientemente, iba a ser mi primera salida desde que estoy aquí, y aunque sabia que iba a ser, con suerte, cosa de poco mas de una hora, ardía en ganas por salir.

Normalmente, las salidas se limitan en ir, con un desvencijado coche que habían conseguido y que cada vez le quedaba menos gasolina para andar, al centro comercial que hay en la ciudad de la imagen, coger la comida justa para una semana, y volver corriendo, no se podía permitir la mas mínima distracción ni tampoco coger mas de lo necesario, las calles de la ciudad de la imagen no eran un infierno, pero no eran seguras y no solo por los zombies que campaban a sus anchas gimiendo y aullando.

Alfredo y no no fuimos conscientes del peligro que corríamos en el centro comercial de San José de Valderas, hasta que, primero nos dispararan y luego me trajeran aquí.

No podía esperar mas y salí afuera un rato, no había casi nadie despierto aún, a pesar de que ya estaba amaneciendo, las calles aparentaban estar desiertas, los zombies que había por la zona habrían encontrado algo de movimiento en algún lugar no visible, esto era mitad bueno y mitad malo, por un lado podríamos abrir las puertas con tranquilidad para sacar el coche, pero por otro no sabríamos donde nos los podríamos encontrar, me acerqué a la barandilla de la entrada y me apoyé mirando al hotel.

Cada vez que lo veía rememoraba el dia del accidente, como aquellas pobres personas intentaron llegar hasta nosotros para después… Supongo que algunos pudieron volver, de vez en cuando vemos movimiento, poco pero movimiento, aunque no estamos seguros de que sean seres humanos.

Poco a poco fui sumiéndome en mis pensamientos hasta que ya había entrado bien el día, la primera en venir fue, como no, Patricia, estaba preocupada por lo que me pudiera pasar pero a la vez estaba contenta por mi; hablamos poco, si había algo que las dos compartiésemos en ese momento, era el nerviosismo, a si que entramos de nuevo al salón principal en donde ya se estaba notando el ajetreo, hablé con Javi sobre lo que había visto y no se mostró demasiado preocupado, parecía que confiaba mucho en los demás.

Cuando llegó la hora, nos preparamos y abrimos la entrada a los garajes, había llegado la hora y yo estaba mas impaciente que nunca… quizás encontraría a Alfredo, aunque fuera convertido en zombie.

2 comments - Leave a comment


Jun. 11th, 2006 02:24 am Flashback Dia 47

El silencio reinaba en aquel almacén y la oscuridad lo envolvía todo, yo estaba temblando y creo que Alfredo también, ya fuese por frío o por terror, aunque no le viese, podía oir como le castañeaban los dientes, pero no podía decirle nada, no se me ocurría nada.

Estaba totalmente ausente, no tenia fuerzas para pensar ni para moverme, el único sentimiento que tenia era el de agotamiento y fatiga, en parte producido por la carrera y en parte producido por lo que fuera que me estuviera ocurriendo, creía que había mejorado pero, desde aquel día en los andenes del tren, no me encontraba bien, intenté ocultarlo pero Alfredo acabó dándose cuenta, el corazón me bailaba a un ritmo demasiado rápido y eso hacia que estuviera fatigada todo el dic incluso cuando estaba sentada o durmiendo y en ese momento estaba pasando por uno de mis peores días.

Al poco rato, mis ojos se acostumbraron un poco a la oscuridad, pero yo seguía sumida en mis tinieblas personales, cada vez mas; noté como poco a poco iba cayéndome a un lado, mis manos se aflojaron y dejaron caer la lanza que aun tenia aferrada con pocas fuerzas, eso fue lo que hizo que Alfredo se diera cuenta de lo que estaba pasando, pero por desgracia para el, ya era demasiado tarde, un tremendo pinchazo en el pecho me sacó de mis profundidades, no me dio lucidez ya que solo sentía como si me estuvieran atravesando el corazón con una enorme aguja, tan solo recuerdo mucho dolor y al instante me desvanecí.

Recuperé ligeramente la consciencia al cabo de un tiempo, quizás fueron horas, quizás fueron minutos, Alfredo estaba gritando mi nombre pero yo le oía como se estuviera a mil kilómetros de distancia, era una sensación extraña, no me dolía nada, apenas podía respirar pero no tenia ninguna sensación de ahogo; en algún momento, reaccioné, ya que Alfredo empezó a hacerme una serie de preguntas a las cuales yo no pude contestar.

Tras unos cuantos zarandeos por parte de Alfredo, empecé a desvanecerme otra vez, el mundo se fue apagando y los sonidos cada vez eran más amortiguados, lo último que oí fue el ruido del motor de un coche y Alfredo gritando.

1 comment - Leave a comment


Jun. 6th, 2006 01:22 am

Cuando entramos al salón principal un olor acre nos envolvió por completo, nunca conseguía acostumbrarme a ese peculiar aroma a pesar de llevar aquí mas de 2 meses, una mezcla de alcohol, grasa quemada, sangre y verdura podrida que a mas de uno podría darle nauseas, aun así, el lugar resultaba acogedor.

En su día fueron los cines mas grandes de Europa, eso decían en el cartel, quizás estuvieran en lo cierto, lo que si que es verdad es que de sitio no andábamos faltos, habían instalado casi todo en la entrada… bueno, instalar no seria la palabra mas adecuada en este caso, pues era todo un batiburrillo de carteles arrancados haciendo de paredes, butacas rotas haciendo de sillas y mostradores despedazados haciendo de mesas y de camillas, pero era lo único que teníamos. El piso de abajo… mejor no hablar de el, aun puedo oir los gritos de aquellos dos niños…

La gente apenas tardo en venir corriendo hacia nosotras en cuanto cruzamos la puerta, con preguntas de donde estaba o si me había pasado algo, estaban todos realmente asustados y una punzada de culpa de nuevo hizo sentirme un poco mal, me los quité de encima fácilmente todos parecían saber que tenia que hablar con Javi, y todos parecían algo distintos a lo habitual, fuera lo que fuera que me tuviese que decir Javi, tenia que ser importante y me empecé a poner algo nerviosa, nunca les había visto así, me hacían sentir una extraña mezcla de importancia y preocupación, a cada momento que pasaba me aumentaban las ganas de ver a Javier, a si que cogí aliento y con un leve temblor provocado por las preocupaciones de los demás fui a buscarlo.

Estaba en la “enfermería”, una de las salas de los cines que estaba mas lejos de la entrada principal y por consiguiente mas lejos del ruido, aunque no había demasiada actividad a diario, los días de salida había bastante ajetreo. Curiosamente, de las 25 salas esta era la mas pequeña y a la vez la mas usada, no podíamos usar mas que la parte de abajo en donde estaba la pantalla, que por fortuna, era lo suficientemente amplia como para colocar unos cuatro tablones a modo de camillas, las sabanas que usábamos era la propia moqueta y en caso necesario la propia pantalla de cine.

No había nadie en la enfermería, desde el incidente con los dos niños no se había vuelto a usar, por suerte para Patricia y por suerte para todos, pero Javi estaba en una de las camillas sentado, mirando hacia las butacas y con la mirada perdida, pensé en irme sin molestarle, parecía que no me había visto llegar, pero luego recordé la preocupación de la gente y carraspeé un poco para hacerme notar. Con Javi siempre acababa discutiendo pero no podía evitar que en principio me sintiera algo intimidada

Era un soldado, por lo visto uno de los que estuvieron defendiendo los puntos seguros hasta poco antes de su caída, aunque ahora solo era la sombra de lo que dice que fue su aspecto físico era impresionante, bastante musculoso y alto, con el pelo ahora bastante largo y pelirrojo, a primera vista podría decirse que era un cultista del cuerpo y si hiciéramos caso de los tópicos tendría que decir que no tenia muchas luces pero su mirada decía todo lo contrario, debajo de ese rudo aspecto había una afilada mente que tenia un gran carisma.

La conversación fue breve y sorprendente, cuando se dio cuenta que había llegado se bajó de la camilla y se quedo frente a mí con los brazos cruzados, yo esperaba el inicio de otra discusión, pero afortunadamente no fue así.

-Voy a dejarte salir- Dijo sin mas de una forma un poco seca , yo me quedé sin palabras, después de 2 meses de eternas discusiones por ese mismo echo, iba a poder salir, no sabia que decir, me había quedado totalmente en blanco- He hablado con Patricia y me ha dicho que ya estás totalmente bien, no se si me puedo fiar, no tenemos el equipo necesario y solo nos podemos creer lo que diga una aprendiz de enfermera- Cambió el semblante y esbozó una sonrisa, yo seguía sin habla- se que he sido duro contigo Daniela, pero era necesario, sobre todo después del accidente, no podía permitirme perder a mas personas y a pesar de que nunca me he proclamado ni jefe ni nada parecido, la gente siempre me ha considerado como tal, por eso todas las muertes y accidentes que ocurren aquí recaen sobre mi conciencia, espero que ahora entiendas por que no te dejé salir antes, no se por que no te lo dije, pero ahora te lo estoy diciendo, espero que lo comprendas y comprendas la responsabilidad que va a recaerte a partir de ahora.

Se quedó esperando mi respuesta, yo estaba totalmente sorprendida y por un momento me tuve que sentar por que me fallaban las piernas, en mi mente solo había una idea “iba a salir” se que era peligroso pero iba a salir de los cines, la noticia caló profundamente en mi mente y no podía pensar en otra cosa, con un farfullo de agradecimiento salí de la estancia dejando a Javi sin responderle, cuando estaba cerrando la puerta oí que decía que me avisaría y que estuviera preparada.

Corriendo fui a los baños, me habían entrado ganas de vomitar, el impacto de la noticia había sido demasiado fuerte para mi, en otras circunstancias no habría pasado apenas nada, pero no eran otras circunstancias… Cuando estaba limpiándome la boca y aun con sensación de mareo, entró Patricia, al parecer me había visto correr al baño y, como siempre, se había preocupado, le conté lo que me había dicho Javi y tras un rato hablando me dijo que me fuera a la cama que sería lo mejor, así lo hice, estaba cansada y tenia muchas cosas en las que pensar.

3 comments - Leave a comment


Jun. 2nd, 2006 01:06 am

Como cada noche desde el incidente, subí a la azotea a contemplar el cielo nocturno, una suave brisa bañaba mi rostro fatigado tras el duro día, seguramente estarían todos preguntándose donde me había metido, desde el incidente estaban todos muy alterados pero tan solo había 3 personas que conocían mi escondite y estaba segura de que no dirían nada.

Totalmente agotada me tumbé en el suelo de gravilla, las pequeñas piedras se clavaban en mi espalda dándome un reconfortante efecto de masaje que alivió la tensión que tenia en la espalda, cerré los ojos y me entregué a los sonidos de la noche.

-Daniela.

El sonido de mi nombre me sobresaltó, no debería haberlo echo, debería estar acostumbrada, pero nunca lo conseguía y ella siempre encontraba la forma de pasar desapercibida hasta el ultimo momento, si no fuera por que era mi mejor amiga, la hubiera odiado por eso. Giré la cabeza en dirección al sonido y abrí los ojos

Patricia no tendría mas de 16 años, o al menos no aparentaba mas de 16 años, nos conocimos cuando llegamos aquí, en realidad ella me conoció cuando me trajeron, no supe que no se había separado de mi en ningún momento hasta que desperté, es enfermera, mejor dicho, intentaba serlo, estaba en un ciclo de auxiliar de enfermería cuando estalló la plaga.

Ahora estaba sentada a mi lado, mirándome sonriente, su rostro mostraba los mismos rasgos de cansancio que debería tener el mío, aun así, sus azules ojos me miraban con intensidad y denotaban un aire divertido, cerré de nuevo los ojos y me di la vuelta.

-No me has asustado- la dije.
-si lo he hecho

No respondí, era inútil, si que me había asustado y ella lo sabía, cogí una pequeña piedra y se la tire sin fuerzas, ella empezó a reírse, me hubiera gustado unirme a sus risas pero estaba tremendamente cansada a si que lo único que hice fue incorporarme y quedarme sentada frente a ella esperando a que parara de reírse

-Esta buscándote Javi- dijo con la voz entrecortada por la risa.
-Ooh nooooo- contesté con un gemido, no es que no me gustase hablar con Javi pero casi siempre acabábamos discutiendo, no me gustaba nada la perspectiva de otra discusión tras el día que había tenido, volví a dejarme caer y cerré los ojos de nuevo esperando que Patricia se fuera.

-Vamos- Dijo
-No quiero
-No puedes estar evitándole todo el día- Patricia parecía algo rara- además- agregó- te salvó la vida
Me di la vuelta rápidamente y la miré a los ojos con furia
-¡Desde mi punto de vista fuiste tu la que me salvó la vida!

Patricia se quedó sorprendida ante la ferocidad de mis palabras, yo misma me quedé sorprendida igualmente, no quería enfadarme con ella y estaba descargando mi frustración en aquella pobre niña.

-Lo siento- Dije con un suspiro
-No pasa nada, hemos tenido un día muy agitado-Me respondió con una sonrisa- Venga.

Se levanto y yo la seguí, aún me sentía culpable de haberla gritado e intenté que el ambiente se relajara un poco.

-¡Uf! Tienes el pelo hecho un asco, deberías ir a una peluquería- dije en tono burlón

Patricia puso cara de resignación y cogiendose un mechón de su negro y rizado cabello me respondió.

-Tendré que poner una queja en la última que estuve, el peluquero no dejaba de gemir y olía bastante mal- se me acercó y con tono confidente prosiguió- Además, creo que no se había duchado, estaba verde.

Esa pequeña chispa de humor negro, hizo que la tensión que hubiera entre las dos desapareciera, a veces me preguntaba cuantos años tendría en realidad. Con mejor animo bajamos la cuerda que iba a los aparcamientos y la entrada de los cines, según me iba acercando a la entrada me preguntaba que querría Javi, quizás había enviado a Patricia en mi búsqueda y ella sabia algo, se la notaba un poco distinta a lo acostumbrado, bueno, pronto lo iba a saber, cerré la puerta tras de mi diciendo adiós a la refrescante temperatura de la noche y con la cabeza cada vez mas llena de dudas.

4 comments - Leave a comment


Mar. 29th, 2006 12:48 am Off story

Bueno, solo decir a los que me sigan que lamento la falta de actualizaciones, pero llevo unos dias fatal de tiempo a si que la siguiente entrada la tengo que estar escribiendo poco a poco, espero pillar una racha buena y poder seguir contaros lo que pasa con Daniela (si, voy a seguir con ella :D), bueno solo desear que tengais paciencia que todo llegará ^^' (realmente espero terminar mañana pero estas cosas no se saben).

6 comments - Leave a comment


Mar. 24th, 2006 09:58 pm Día desconocido, Diario de Rafa

Por fin ha terminado todo, suciamente pero ha terminado, he de reconocer la verdad, estoy algo jodido, no pensé que saldría todo como ha salido pero creo que saldré de esta, todo ha empezado como la otra vez, de forma desesperada.

Esta mañana me he despertado con algo apretándome la garganta, antes de abrir los ojos ya me imaginaba que es lo que pasaba, a si que no hice nada raro.

-Está descargada gilipollas- dije a Sergio que estaba apuntándome con el arma en la garganta, no parecía demasiado alterado pero creo que no hubiera dudado ni un momento en matarme si hubiera sido necesario.
-Eso es lo que tu crees- respondió con una sonrisa
-Os vi, cuando deje entrar a esos zombis vi como descargabais el arma sobre ellos, no me vas a asustar.
-Eso es lo que le hice creer a Iván... y a ti, si, no te sorprendas, sabia que nos estabas mirando, no me esperaba que hubieras enloquecido, he de reconocerlo, no esperaba que llegaras al punto de querer matarnos, quizás abusamos un poco de ti, pero lo hecho hecho está y una vez mas estoy apuntándote con un arma cargada, tu en el suelo y yo encima de ti.
-¿De veras crees que me voy a tragar esa mierda?, se como sois los ejecutivos cuarentones, no tenéis ni puta idea de lo dura que puede llegar a ser la vida, siempre estáis viviendo entre secretarias y teniéndolo todo echo- noté como mi ira iba en aumento, pero no quería joderlo todo antes de tiempo a si que me calmé, seguía tumbado en el suelo, pero Sergio no parecía haberse dado cuenta de que yo tenia un hacha, iba a jugar un rato con el.
-Bla bla bla, lo único que he oído de ti son banalidades, típicos lloriqueos de un niño que se cree el mas duro por haber trabajado desde que era crío, mira, no voy a discutir contigo, seria perder el tiempo, solo te vas a escuchar a ti mismo y eso te llevará a tu propia destrucción, eres patético.
-Tú si que eres patético, ¿Cómo crees que he matado a Iván?
-¿Cómo que…?- sin dejarle acabar, empuñé el hacha y con un rápido movimiento se la incrusté en la pantorrilla, note como al desgastado filo le costaba penetrar en la carne, pero como si fuera a cámara lenta, fue desgarrando piel y músculos hasta chocar con el hueso con un chasquido que me puso los pelos de punta. Sergio profirió un grito mezcla de rabia y dolor y calló al suelo sin dejar de empuñar el arma, mientras caía debió de apretar el gatillo, por que oí una corta ráfaga de 4 o 5 explosiones, realmente estaba cargada, seguida de rápidos chasquidos, se acabó el cargador. Sin dejar de gritar, Sergio se agarro la pierna herida, posiblemente le había cortado alguna arteria, no soy médico pero recuerdo que por ahí pasaba alguna de esas gruesas venas, y el suelo tenia tanta sangre que me confirmaba mi sospecha, si no era eso, le había herido muy profundamente; de todos modos no iba a dejarle morir de aquel modo, a si que me quité el cinturón y empujándole con el pie en el pecho contra el suelo, le hice una especie de torniquete, solo para que sobreviviera lo suficiente, también le desgarré parte de la camisa y le vendé la horrible herida, Sergio no paraba de gritar a si que le amordacé para no oir sus asquerosos chillidos que parecían provenir de un cerdo de matanza. Cuando se hubo calmado un poco le hablé.

-Podría decirte lo mismo que le dije a Iván, todo lo que habíais abusado de mi, pero paso de gastar saliva con un perdedor como tu, no mereces la pena, simplemente me quedaré mirando como mueres, lo último que vas a ver en esta vida va a ser mi cara, mi cara sonriente al ver como son desparramadas tus tripas por el suelo, creo que hay un montón de amigos ahí fuera que están deseando conocerte, ah, y no creas que voy a matarte si te vuelvo a ver convertido en un zombi, no, si puedo te atraparé y te tendré de mascota, alimentándote lo mínimo para que en tu nueva vida sufras todo lo posible.

Lentamente fui arrastrándole hasta las puertas del centro comercial, dejó un largo reguero de sangre hasta que llegamos, pero lo que no me había dado cuenta es que yo también estaba sangrando, una de las balas me había dado, no era una herida grabe, me había rozado en el costado, pero aún así creo que necesitaría un par de puntos para que cierre, lo mas interesante era que no me dolía en absoluto, supongo que era por la carga de adrenalina que llevaba en ese momento.

Cuando llegamos a las puertas ni siquiera le miré, sencillamente me quedé mirando a la horda de zombis que había fuera, aporreando la puerta, con mas ansia que nunca al ver comida, hubo un momento que rompieron uno de los cristales y fue cuando salí de mi inopia, vi que la barricada que habíamos echo (que había echo), empezaba a desmoronarse, me acerqué al oído de Sergio y le susurré

-Te dije que te mataría, disfrutaré mucho con este momento.

Le quité el torniquete y un enorme chorro de sangre se esparció por el suelo, como si hubiera activado algún mecanismo, los zombis empezaron a aporrear mas fuerte y empezaron a derribar la barricada, Sergio empezó a levantarse con dificultad, pero le di una fuerte patada en la herida, lo cual ocasionó que se abriera aún mas y le tiré al suelo.

Antes de irme le di una patada en la boca, creo que le partí la mandíbula, ya que se le quedó como colgando, sin dejar de chillar, se echo al suelo agarrándose ahora la cara. Lentamente me fui alejando, internándome en la oscuridad, lo suficiente para que no me vieran esas cosas pero no lo bastante lejos como para perderme el espectáculo.

Cuando derribaron por fin la barricada se abalanzaron como una jauría de perros sobre el desesperado Sergio, sus gritos se mezclaron con los aullidos de triunfo de los zombis, el espectáculo era dantesco pero no podía dejar de mirarlo, joder, hasta se me puso dura y todo, antes de que acabase, sabían que los zombies iban a empezar a deambular por el supermercado, a si que volví a mi escondite a recuperarme un poco de la herida y pensar una forma de salir de aquí.

Aun no me han encontrado, pero cada vez veo mas difícil el salir, no me preocupa el morir aquí, ya he perdido todo lo que me esperaba fuera, pero lo que no voy a consentir es que me cojan y me conviertan en un puto zombi, tampoco quiero acabar con mi vida, si tengo que morir, lo haré luchando, aunque… prefiero buscar una forma de salir, esta será la última vez que escriba, todo el pesar que tenia en mi interior ha desaparecido y ya no tengo esa imperiosa necesidad de narrar todo lo que estaba ocurriendo, a si que este es mi adiós, si alguien encuentra este diario, solo tengo un consejo que darle “no te fíes de nadie”.

Adiós a todos.

Rafa 14 de Marzo de 2006

3 comments - Leave a comment


Mar. 22nd, 2006 09:57 pm Día desconcido, Diario de Rafa

He matado a una persona.

He matado a una persona y no me arrepiento lo mas mínimo, es mas, me siento hasta contento por ello, un poco asustado quizás por este sentimiento nuevo, pero con ganas de mas.

La verdad es que ha tenido que ser un poco precipitado, ha sido culpa del zombi que había por aquí deambulando, ha debido de tropezar con alguna estantería y ha armado un estruendo bastante grande, he de reconocer que me he asustado, yo estaba medio dormido y ha sonado muy cerca, pero al menos ha servido para que no me pillara de improviso.

Sergio ha mandado al pobre Iván para ver que pasaba, se habían recuperado del susto de ayer y ahora se mostraban mas envalentonados, aún así, a Iván no le gustaba la idea de adentrarse en la oscuridad del super mercado, ahora creo que no sabían que se había escapado un zombi, si supieran de su existencia, dudo que se hubieran internado.

No tenia intención de dejar que aquel zombi acabara con Iván, eso era cosa mía, pero aún así deje que se acercara la suficiente como para ver que hacia cuando se encontrasen cara a cara. La verdad es que fue gracioso, No pude ver bien la cara de Iván, pero si lo suficiente para ver la mezcla de alivio y terror que asomó en su rostro, el zombi estaba atrapado entre un par de pequeños expositores que se habían caído encima suyo cuando se había tropezado con ellos, pero esa sensación que tubo no le duro mucho… gracias a mi…

Me había encaramado a una de las estanterías con cuidado de no hacer ruido y con el hacha en mano y cuando Iván estaba inspeccionando el cadáver andante, salte sobre el y lo derribe contra el suelo, por fortuna no se quedó inconsciente aunque eso implicó que se pusiese a gritar, por lo que tuve que actuar rápido, le aplasté la cabeza contra el suelo con una mano y le susurré al oído.

-Os dije, que no os saldríais con la vuestra

Iván no contestó, lo único que hacia era gritar, y más fuerte cuando le hablé

-Debisteis de haberme vigilado mejor, debisteis haber pensado mejor las cosas, ahora me toca a mí

Sin pensármelo un momento, descargué el hacha sobre su cráneo, me hicieron falta 4 o 5 hachazos para acallar sus gritos de una vez por todas, el hacha no estaba muy afilada y me costo atravesar la capa ósea, con un último movimiento, saqué mi arma de su ensangrentada cabeza y observe con fascinación como había restos de cerebro esparcidos en el suelo, el cuerpo de Iván aun tenia algunas convulsiones a si que me aparté de el y con un ultimo hachazo y descargando toda mi ira le corté la cabeza.

Acerqué el resto del cadáver al zombi que había en las estanterías, instantáneamente empezó a rugir de hambre estirando los brazos y empezó a devorarlo, me quedé mirando el espectáculo. Tenía la cabeza de Iván en una mano y la dejé en una de las estanterías, volví a esconderme a la espera de que viniera Sergio, pero este no apareció, no oí ni un grito ni nada suyo, creo que no se atrevía a venir, cosa que me dio lo mismo, ya me encargaría de el mañana.

Yo tampoco me he acercado por si se había ido o había pensado algo, por eso esta tarde he buscado un escondite aun mejor, no quiero que me descubra el antes, mañana tendré mi venganza definitivamente y podré descansar en paz

1 comment - Leave a comment


Mar. 21st, 2006 09:54 pm Día desconocido, Diario de Rafa

Estoy encantado de cómo están saliendo las cosas, les he metido un buen susto a esos dos mamones y están acurrucados en una de las tiendecitas de fuera, creo que en una tintorería, me encanta verlos desde mi escondite, los muy subnormales aun no han querido entrar al supermercado, es lógico, a pesar de creerse muy gallitos con su arma, en realidad son un par de gallinas, encima han gastado la poca munición que les quedaba, ja, me encanta verlos temblar de puro terror.

Ayer por la noche abrí las puertas del lado este, había unos pocos zombies en el parking de esa zona, casi todos los demás estaban en la puerta del lado oeste aporreando la barricada que hicimos, a si que me fue fácil atraer a unos pocos, entraron mas de lo que a mi me hubiera gustado y casi me pillan, pero he sido mucho mas rápido que ellos, y pude cerrar la puerta rápidamente y salir corriendo, por culpa de esto desperté sin darme cuenta a los dos soplapollas y casi me ven, pero estaban demasiado alterados con la horrible visión de 6 zombis abalanzándose lentamente sobre ellos, hubo uno de los zombies que me intentó seguir, pero le pude dar esquinazo fácilmente, el problema es que ahora no se donde está, la oscuridad que me sirve de escondite ahora puede convertirse en un arma de doble filo, al no ver al zombi puede llegar a mi sin que yo me de cuenta, tengo que estar atento.

Cuando empezaron los gritos y los disparos me entro la risa floja, empecé a reírme imaginando sus caras descompuestas por el terror y llorando por la cercanía de la muerte, me acerque un poco para verlos mejor, parecían dos abuelas disparando, apenas podían sostener el arma en sus manos, pero pudieron acabar con los zombis con relativa facilidad, cuando acabaron con ellos se pusieron a mirar a todos los lados desesperados, gritando furiosamente mi nombre, y deseando que me hubiera muerto, sonaba como música para mis oídos.

Volví a internarme en la oscuridad con el corazón palpitante, un par de días mas y podría saborear su sangre, me sentí altamente excitado por la llegada del ese día y eso me preocupó un poco, al instante deseché la preocupación, quizás es verdad que estoy enloqueciendo pero ¡joder! Quien no enloquecería en una situación así.

Ahora me preocupa el zombi que anda suelto, como ya he dicho esos dos mamones están demasiado asustados conmigo como para salir de su tintorería, y mas sabiendo que no tienen una puta arma, afortunadamente, desde que empezó esta mierda, he aprendido a dormir con un ojo abierto, ja, me siento como Rambo metido en alguna guerra, pero tengo muy en cuenta que esto no es una puta película… hasta el momento en que llegue la hora de la matanza…

Dentro de dos días habrá acabado todo, por fin.

Leave a comment


Mar. 21st, 2006 01:04 am Día desconocido, Diario de Rafa

Ayer salí de mi escondite con intención de cargarme a esos dos hijos de puta, pero no lo hice, no por cobardía, si no por que me parece que se merecen una muerte mas lenta y horrible, además, quiero jugar un poco con ellos, quiero hacérselo pasar mal.

Hoy he podido ver como se han percatado de mi ausencia, me han estado buscando por todos los lados excepto dentro del súper mercado, creo que les da miedo, ja, patéticos personajes.

Tengo preparado un plan, no quiero escribirlo por si se hace realidad eso de que escribir ayuda a olvidar y no quiero olvidarlo, pero es algo que no van a olvidar en su vida… bueno, en lo que haya después de la vida… Estoy deseoso de llevarlo a cabo, van a notar en sus propias carnes todos los males por los que me han hecho pasar, voy a marcar todas y cada una de las putadas que me han obligado a hacer, y después de eso…

Pero antes tengo que estar en buena forma, no puedo desfallecer en el intento y fracasar, tendré que aplazar mi plan un par de días, no puedo permitirme un solo fallo, vengaré la muerte de mis amigos, mientras voy a ir metiéndoles el miedo en el cuerpo, voy a abrir una de las puertas del centro comercial mientras ellos duermen y a atraer a un par de zombies, por supuesto no voy a dejar que los maten… eso es cosa mía, pero al menos les meterán un buen susto.

Se que puede que muera en el intento, pero me da lo mismo, ya no me vincula nada a este mundo, lo he perdido todo, amigos, familia, todo. Mientras miro el hacha, un torbellino de emociones se remueve en mi interior, no temo echarme para atrás en el último momento pero tengo una sensación muy extraña, nunca había estado tan decidido a hacer algo como esto, a veces, cuando he tenido alguna discusión con algún gilipollas, he sentido deseos de matarlo, pero nunca he llegado a hacerlo, al instante se pasaban, aunque no se pasaban las ganas de darle una paliza y al final siempre nos enzarzábamos, pero esto es distinto, es una determinación como nunca la había tenido antes, quizás me esté volviendo loco o quizás no, a lo mejor si muero y alguien encuentra este pequeño diario, podría decir si estaba yo loco o no, pero ahora me siento como nunca.

Pero mi venganza debe de aplazarse, antes tengo que recuperar del todo mí forma física, para lo que tengo pensado hacer no puedo estar en malas condiciones, tendré que dar lo máximo de mi mismo si quiero sobrevivir.

Mañana empezará la primera parte de mi plan

1 comment - Leave a comment


Mar. 19th, 2006 11:12 pm Día desconocido, Diario de Rafa

Esos hijos de puta bastardos, me están buscando y me van a encontrar… y cuando lo hagan voy a destriparlos, si no fuera por la puta arma, no estaríamos aquí, ¡joder! No puedo estar seguro si son capaces de matarme o no, y yo no soy un puto héroe de los que mueren luchando ni mierdas de esas.

Me enviaron a buscarles ropa, a buscarles puta ropa nueva, me tenía que cruzar la puta carretera para encontrarles algo que les gustase, ¡Dios! ¿Pero de que van?, me he tenido que jugar la puta cabeza para traerles su puta ropa.

Aun me pregunto como he accedido a hacerlo, supongo que en el fondo prefiero convertirme en una cosa de esas a morir a manos de esos dos subnormales, al menos han hecho algo de ruido para atraer a algunos de esos zombies y dejarme “vía libre”, no ha sido difícil pero tampoco fácil, pero al menos el viaje no ha sido en vano…

Ahora tengo un hacha, es una pequeña hacha de mano que no serviría para cortar mas que un pequeño tronco, pero es una puta arma y como me vuelvan a pedir algo que implique ponerme en peligro se las van a ver conmigo, eso si me encuentran.

En cuanto llegué aquí y les di su puta ropa me largué por dentro del centro comercial, no esperé a ver si era lo que querían o no, y los muy gilipollas estaban como dos niñas pijas con sus vestiditos nuevos, a si que me he podido escabullir y desde entonces no me han encontrado, seguro que están asustados, indefensos, sin saber que hacer, seguro que tienen miedo de mi, de lo que les pueda hacer, ja, me encantaría ver sus caras ahora mismo, aunque eso conllevaría hundirles el frío filo de mi hacha hasta esparcir sus cerebros de ejecutivo por el suelo, pobres ilusos, deberían haberse imaginado esto, se creían que iban a poder abusar de mi todo el tiempo, me han obligado a abandonar a Daniela que seguramente haya muerto ya, me han obligado a abandonar a Alfredo, que el pobre no les había hecho nada y seguramente haya muerto también, todos mis amigos, toda mi familia, todos estarán muertos, la humanidad está condenada.

Creo que lo acabo de decidir ahora mismo, voy a ir a buscarlos y voy a acabar con esta mierda, si algún día alguien encuentra este diario que he escrito, sabrá a lo que puede llegar el ser humano.

Adiós mundo.

2 comments - Leave a comment


Mar. 17th, 2006 12:58 am Día desconocido, Diario de Rafa

No se cuanto tiempo ha pasado desde que abandonamos a su suerte a Daniela y Alfredo, a mi me parecen semanas y no he dejado de pensar en ellos, quizás por eso he empezado a escribir este diario, como me dijo Daniela, ayuda a olvidar y a llevar mejor toda esta mierda, maldita sea, tenia que haberme zafado de esos dos gilipollas en cuanto tuve ocasión, así, ahora no estaría encerrado en esta mierda de centro comercial rodeado de zombis, joder, esto no es como en las películas, si no hubiera sido por el subnormal de Iván ahora estaríamos en mejor situación e incluso podría haber vuelto a buscar a mis amigos.

Tuvo que ponerse a disparar como un loco cuando llegamos aquí y por eso atrajo a todos los zombis, se lo dije, pero no me escucharon, típico de los ejecutivos de mierda, acostumbrados a estar mandando a todo dios sentados en sus oficinas con los huevos apoyados en sus sillones de cuero. No se ni como llegamos a salvo y no estoy seguro de que a Sergio le mordieran o algo, desde que estamos aquí se ha estado comportando de una manera muy extraña y no parece muy sano, además no quieren contarme nada, solo se dedican a vigilarme y a usarme de mayordomo, joder, lo que daría por quitarles el fusil o que se quedasen sin balas, iban a rezar por que los matara, no me controlo cuando me cabréo

Al menos no tenemos escasez de provisiones, parece ser que aquí no vino mucha gente, o los que vinieron acabaron presa de la horda que hay fuera y hemos encontrado un generador con algo de gasolina, obviamente estos dos gilipollas no saben ni usarlo, por lo que me han dejado la tarea de averiguar su funcionamiento, al menos no es nada difícil, pero no les he dicho nada por el puto ruido, si lo encendemos estoy seguro que atraeremos a mas zombis y la pobre barricada que hemos montado acabara callendo, joder, no se si son tontos e inútiles o simplemente están desesperados, pero no me gusta una mierda la situación.

Creo que volver a donde abandone a Daniela será una tontería, o bien está muerta o si ha sido lista y Alfredo la ha ayudado, se habrán movido, espero que estén bien, lo único que puedo decir con certeza es que aquí no han venido, si lo hubieran echo, los zombies se habrían movido, además, algo en mi interior me dice que siguen vivos, se que es una tontería pero por una vez voy a creer en mis instintos.

Lo que mas me jode de esto, es que tengo que escribir a escondidas, si esos dos mamones encuentran esto, se iban a enterar de muchas cosas que no deseo que sepan, como lo del generador, si no fueran tan subnormales…

Mierda, ya vienen otra vez, a saber que quieren ahora, supongo que les limpie los zapatos o alguna gilipollez parecida, hijos de puta como los odio, en cuanto tenga tiempo pensaré como salir de aquí y dejarles tirados como lo hicieron ellos con Daniela.

2 comments - Leave a comment


Mar. 15th, 2006 12:48 am Día 47

No se cuanto tiempo aguantaremos que el destino o dios o como quiera que lo llamen juegue con nosotros, cada día pone a prueba nuestros nervios.

Ha sido esta tarde cuando lo hemos oído, un ruido de motor acercándose por la carretera de Extremadura, he sido yo la primera en oírlo y he avisado corriendo a Alfredo, seguidamente hemos salido al parking exterior, desde donde se puede ver un pequeño trecho de la carretera. Era un jeep, parecía del ejercito o de la guardia civil, estaba pintado de verde al menos, en cuanto lo hemos visto hemos empezado a gritar y ha hacer señas.

El coche empezó a disminuir la velocidad, casi llegando a pararse y empezamos a dirigirnos a el sin dejar de gritar, entonces nos dispararon.

Aunque parezca increíble, empezamos a oír disparos por todos lados y nos tiramos al suelo escondiéndonos tras unas plantas, sin parar nos deslizamos hacia una entrada de parking que había cerca y bajamos de un salto, de milagro no nos habían dado y enseguida oímos un chirrido de neumáticos alejándose. No podíamos creer lo que nos acababa de pasar, nos habían disparado, estaba claro que estábamos vivos y éramos humanos y aun así nos habían disparado, de inmediato me acorde del tren, de la sangre que vimos y de las marcas de balas, se lo dije a Alfredo que palideció en cuanto lo recordó y al instante tuvimos mucho miedo, creíamos que volverían, yo estaba segura de que volverían para asegurarse de que nos habían matado, fueran quienes fueran, pero algo me decía que no nos moviéramos por que podría ser peor.

Al final nos hemos quedado, nos hemos escondido en el almacén del hipermercado por que es uno de los sitios mas oscuros y además tiene salida a la calle, podremos escondernos bien si vienen, solo nos hemos traído una linterna y un poco de agua, si mañana no han venido creo que podemos estar mas tranquilos, pero este sitio ya no es seguro y tendremos que acelerar nuestra marcha, cada día que pasa tengo mas dudas en si vamos a sobrevivir lo suficiente o no.

2 comments - Leave a comment


Mar. 14th, 2006 01:21 am Día 46

Hay un dicho que cuenta que el universo tiende al equilibrio, si te sucede algo malo es que te va a ocurrir algo bueno, en mi caso, creo que el echo de estar viva después de todo, justifica todo lo malo que me ha estado pasando, llevábamos unos días viviendo felices, o al menos todo lo felices que se puede llegar a vivir en un súper mercado abandonado.

El sábado Alfredo me preparo una sorpresa muy agradable, desde nuestra última conversación el jueves, apenas habíamos hablado, Alfredo se mostraba muy distante, pero el sábado al anochecer llamó a mi puerta e introdujo una nota por debajo de la puerta, quería que me reuniera con el en un par de horas en la planta baja y que no saliera antes, que tenia una sorpresa para mi, estuve esperando un rato, me sentía bastante nerviosa, no sabia que habría planeado y en el fondo, aun me asustaba un poco ese chico por su comportamiento variable, al final me decidí a salir un poco antes, bajé con cautela las escaleras y lo vi, estaba vestido con un traje de etiqueta que no le sentaba del todo bien y estaba encendiendo unas velas en una mesa, en la mesa había un jarrón con unas flores falsas y había preparado dos cubiertos. Me quede sin habla, estaba completamente sorprendida ya que no me esperaba para nada algo parecido, Alfredo se dio la vuelta un poco sobresaltado.

-Ah, esto… has venido un poco pronto- dijo con una sonrisa
-si… me tenias intrigada en realidad.
-Bueno, pues ya lo ves, quiero invitarte a una cena de gala- Alfredo trató de tomar una pose caballeresca y me invitó a sentarme- Solo quería pedirte disculpas- continuó- por lo del vestido, me refiero, es decir…
-Tranquilo- repuse con una sonrisa- entiendo lo que quieres decir.
-Es que… después de lo del metro y todo lo que ha pasado y está pasando… estoy echo un manojo de nervios.
-Yo también en realidad, todo el mundo que esté pasando lo que nosotros o parecido estará igual.
-Bueno entonces… empecemos ¿quiere sentarse señorita?
-Por supuesto.

Pasamos un buen rato, Alfredo hizo todo lo que pudo con la comida envasada que había, me ofreció vino, pero tuve que rechazarlo ya que no me gusta y no bebo, incluso puso un pequeño reproductor de CDS a pilas con música clásica para que pareciera aquello un restaurante de lujo, lo pasé genial, hacia mucho tiempo que no me sentía tan aliviada y tranquila, todo fue gracias a Alfredo y se lo dije, se puso colorado enseguida y me entro la risa, al poco rato se unió a mi, cuando terminamos de cenar Alfredo se ofreció a recoger la mesa y dijo que me fuera a descansar, al día siguiente íbamos a empezar a explorar el centro comercial y a ver si sabíamos que había pasado o si había la posibilidad de que hubiera gente.

No fue buena idea.

Al día siguiente, nos levantamos tarde y nos pusimos en marcha, lo primero que miramos fueron los almacenes del hipermercado, nos estábamos empezando a quedar otra vez sin existencias pero era posible que tuvieran algo allá. No hubo demasiada suerte, encontramos conservas para unos 4 o 5 días, en el fondo esperábamos encontrar mas, estábamos empezando a estar demasiado a gusto en el centro comercial y no nos hacia demasiada gracia el tener que salir otra vez, además no sabíamos a donde ir.

Nos quedamos bastante desilusionados y ya estábamos decididos a abandonar la búsqueda cuando se le ocurrió a Alfredo mirar en el garaje, en casi todos los centros comerciales reservaban una zona del garaje para guardar las cosas que querían devolver, no creía que encontrásemos nada de provisiones allí pero quizás encontrábamos alguna otra cosa de utilidad, cuando lo pienso ahora fríamente, creo que en realidad estaba buscando algún coche o algo parecido para poder irnos de allí.

Antes de llegar a esa supuesta zona, ya nos percatábamos del horror que teníamos delante.

No sabíamos cuando habría ocurrido, si hace mucho o poco, pero seguía oliendo, dios, seguía oliendo a carne quemada, un espantoso hedor llenaba nuestros pulmones casi desde el momento que bajamos al garaje y cuando llegamos a una esquina pudimos ver de donde provenía. Un enorme montón de cuerpos quemados llenaba toda la zona, había docenas de cuerpos apilados y casi todos ellos tenían la cabeza destrozada o directamente cortada, me quede sin respiración y las piernas me fallaron, Alfredo trató de sujetarme pero aquella horrible visión había podido con el también y acabamos los dos sentados en el suelo. Aun salía un poco de humo de aquella pila y el hedor cada vez era más penetrante, con el alma en los pies y sin poder decir palabra nos volvimos al centro comercial, nunca supimos si aquellos cadáveres eran zombies o humanos.

Desde aquello, los ánimos han vuelto a enfriarse, hemos cancelado de nuevo la exploración del centro comercial, estaba claro que aquí había habido gente, no sabemos que habría pasado pero ha habido gente.

El día de hoy ha sido gris, a pesar de que el sol lucia con fuerza, ha parecido como un nublado día de invierno, los cadáveres nos han hecho recordar con fuerza la pesadilla en la que nos encontramos inmersos, pero lo peor de todo es el olor, no nos podemos quitar de encima el olor a carne quemada, ni del cuerpo ni de las ropas, es horrible… ¡Dios! Es horrible… no se si aguantaremos mucho mas tiempo aquí, he recordado como me sentía los días antes de salir de aquí por primera vez y se parecen demasiado, Alfredo, aunque ha vuelto a su estado habitual de silencio, parece pensar lo mismo que yo, lo malo, es que esta vez… no sabemos donde ir, creo que mañana hablaré con el e intentaremos tranquilizarnos un poco.

4 comments - Leave a comment


Mar. 10th, 2006 02:21 am Día 42

Por fin he vuelto a ver la luz del sol, a respirar un aire libre, a sentirme libre, lejos de la opresión de estar encerrada en unos túneles sin saber siquiera que hora era, ha sido como un bálsamo.

Aun así el camino hasta aquí no ha sido fácil.

Cuando estábamos a punto de salir del Alto de Extremadura, estuvimos a punto de morir, fue gracias a Alfredo por lo que nos salvamos. Estaba terminando de recoger mis cosas y Alfredo se me acerco bastante más alterado de lo que estaba.

-¿Daniela, has visto mi linterna?- me preguntó
-¿No la tienes tu?- dije, realmente, después de todo lo que había pasado, no nos habíamos preocupado de eso
-Si la tuviera no te preguntaría ¿no?- respondió con desprecio
-Bueno tranquilo, tenemos la mía, salgamos de aquí rápidamente y ya la buscaremos.

Alfredo empezó a mirar para todos los lados, yo ya estaba lista y le ilumine

-¿Nos vamos o que?
-Si, si pero ¡Dios!

No me dio tiempo a saber que pasaba, Alfredo se tiro encima mío derribándome al suelo, forcejee con el durante un instante y me tapo la boca con la mano cuando estaba a punto de gritar, por un momento no sabia que pensar, estaba aterrorizada por su reacción, se puso encima mía impidiendo toda posibilidad de escaparme de su agarre, pero en seguida me miró y hablo

-Escucha- me dijo en un susurro

Me tranquilicé, presté atención y lo oí, fue como un tremendo deja vu, recordé con demasiada claridad, aquella madrugada en la que tuve que salir corriendo de San José de Valderas, volví a oír aquellos temibles pasos, como chapoteos, desacompasados, esta vez acompañados de gemidos que parecían de hambre, poco a poco Alfredo fue aflojando y se metió la linterna debajo de la camiseta para dejar solo la luz suficiente como para vernos las caras, con una señal me dijo que mirara.

Había una luz en el andén, un pequeño punto iluminaba la pared y parte de las vías, la linterna de Alfredo, se le había caído cuando calló entre las ratas y no nos habíamos dado cuenta hasta este momento. En el circulo de luz podía ver a 3 zombies que se aproximaban hacia el, esta fue otra de las revelaciones, ahora sabemos de que huían las ratas, esos monstruos eran mucho mas terroríficos que los que habíamos visto hasta ahora, al menos yo, tenían un grado de descomposición muy avanzado e iban completamente desnudos, a uno de ellos le asomaban los intestinos y casi iba tropezando con ellos, se acercaron a la linterna y el primero de ellos se agachó, ojalá nunca lo hubiera echo, cuando doblo las rodillas, se oyó un fuerte chasquido como de hueso astillándose y el zombie calló al suelo con un gemido de angustia, aún así no se paró, siguió arrastrándose con la ayuda de sus brazos y agarro la linterna, los otros dos estaban al lado suyo y estuvieron observando la linterna un rato, al final decidieron que no valía la pena y siguieron caminando hacia delante, ya creíamos que había pasado lo peor pero en ese momento, el zombie que iba arrastrándose, se enganchó con uno de los intestinos del otro y estos cayeron con un asqueroso sonido al suelo, el zombie no dio muestras de haberse dado cuenta, pero el que estaba en el suelo empezó a comérselos, yo ya no pude mas y vomité, a pesar de que no tenia nada en el estomago vomite con fuerza, Alfredo puso cara de espanto e intentó llevarme lejos de las ventanas, pero ya era tarde los dos zombies que quedaban en pie, se giraron hacia nuestra dirección y con un gemido de hambre empezaron a dirigirse hacia nosotros.

Durante un momento, tuvimos la esperanza de que no fueran capaces de subirse al anden y cuando chocaron con el, nuestras esperanzas aumentaron, pero cuando después de forcejear un rato consiguieron subir, tuvimos que tomar una decisión rápidamente.

Ellos eran lentos y nosotros rápidos, el problema es que teníamos tapada la dirección que llevaba a Príncipe Pío, a si que salimos de la oficina corriendo y fuimos en dirección contraria. Los zombies aun estaban lejos de cogernos a si que fue muy fácil sortearlos, a pesar de todo, no cantamos victoria por que no sabíamos si había mas por donde ellos habían venido o no, mientras estábamos corriendo se me ocurrió una idea, idea absurda, pero idea al fin y al cabo.

-¡Corre hasta Laguna!- le grité a Alfredo
-¡¿Por qué?!
-¡Hazme caso, tengo una idea!

No me hizo mas preguntas, no había tiempo para preguntas, el corazón me latía cada vez mas deprisa y no sabia durante cuanto tiempo seria capaz de aguantar este ritmo, afortunadamente, eran solo dos paradas y recé por que no hubiera mas zombies en los túneles, por fortuna así fue y, aunque llegué agotada a Laguna, llegamos a salvo. Sin parar a descansar le indique a Alfredo que fuésemos a los túneles de cercanías y una vez allí le explicaría.

Cuando llegamos al anden de cercanías caí al suelo completamente exhausta, estaba casi ahogándome, no había corrido mas rápido que cuando huí de mi casa, pero me sentía agotada y con el corazón a punto de estallar, Alfredo también estaba agotado y se dejó caer en uno de los bancos, en cuanto nos recuperamos un poco le expliqué.

-Vamos a San José de Valderas- le dije, ni yo misma podía creerme las palabras que salían de mi boca, quería que volviéramos del lugar del que había escapado por los pelos.
-¿Qué hay allí?- me pregunto con la voz entrecortada por el cansancio
-Un centro comercial
-¿es seguro?
Tras un momento de vacilación respondí- No- dije con seguridad
-¿Cómo lo sabes?
-Por que tuve que salir de allí corriendo y con varios zombies persiguiéndome, escapé de milagro- Alfredo se me quedó mirando con cara de sorpresa, no les había contado esa parte de la historia cuando me encontraron a si que se la relate brevemente, cuando terminé me preguntó
-¿Por qué quieres ir allí de nuevo entonces?
-No lo se- respondí- pero es el único sitio que conozco ahora mismo en el que hay comida y bebida, para varios días, ya te he dicho que me fui para buscar a gente, no por que me hubiera quedado sin provisiones y además…
-¿además que?- me apremió
-Está relativamente cerca del Parque Oeste.
-Entiendo…- Alfredo estuvo pensando durante un rato- Estoy de acuerdo- continuó- creo que ahora mismo no tenemos otro sitio donde ir, pero creo que deberíamos descansar aquí, he visto arriba la oficina de los tiquets, podríamos pasar ahí la “noche” por llamarlo de algún modo y continuar mañana con mas fuerzas, no sabemos el tiempo que hace fuera, lo mismo esta lloviendo a cantaros o nevando.
-Vale- dije- durmamos allá arriba.

Subimos de nuevo y rompimos el cristal de la oficina, era duro, pero el familiar ruido de cristales rotos llegó pronto, entramos con dificultad, tratando de no cortarnos con los cristales, el sitio era mucho mas pequeño que las oficinas de los andenes de metro, pero al menos había dos asientos que parecían bastante cómodos y estábamos protegidos por el mostrador, el único problema es que si se avecinaba peligro tendríamos serias dificultades para salir, a pesar de todo caímos rendidos enseguida.

Cuando nos despertamos pusimos rumbo a Mostotes con la esperanza de llegar sin ningún sobresalto. Cuando llegamos a Las Águilas un escalofrío recorrió mi columna, estábamos al lado de mi casa, al lado de cientos de zombies, nunca llegué a saber si habían roto las puertas o no a si que pasé deprisa, casi corriendo, adelantando a un sorprendido Alfredo y por fin llegamos a la superficie, hacia sol, era de día y no parecía hacer mal tiempo, incluso si estabas un rato al sol podrías tener hasta calor, por la posición de este mismo en el cielo, imaginamos que debía ser mediodía o mas tarde a si que decidimos ir rápido, aunque esperamos un poco, regocijándonos en la libertad, parece como si el astro nos hubiera dado fuerzas para continuar, o quizás fue la sensación de libertad que se apoderó de nosotros tras haber estado durante días en los túneles del metro. El viajé una vez mas fue tranquilo, muy lento pero tranquilo, hasta que llegamos al tren.

Seguía en el mismo sitio, imponente y abandonado, la cabina se había llenado de hojas que habían entrado a través del cristal roto, pero ahora había algo mas, cientos de agujeros que parecían de balas recorrían todo lo largo del primer vagón y parte del segundo, y había manchas de sangre seca por todo el interior, no había ningún cadáver, lo único que vimos fue un enorme charco de sangre y marcas de que algo había sido arrastrado fuera de el hasta llegar a una de las puertas que ahora parecían forzadas, no sabíamos que hacer

-¿Qué demonios ha pasado aquí?- dijo Alfredo
-No lo se- contesté- la primera vez que vi el tren no había nada, tuve que entrar por allí ¿ves?- señale con la mano el lugar donde había echo el agujero para entrar- y la segunda vez, estaba echo el agujero del cristal, pero nada mas, me quedé una noche esperando por si aparecía alguien pero no lo hizo, por suerte me fui, si no…- dejé la frase sin terminar, no quería pensar que hubiera pasado si hubiera sido yo la que me hubiera encontrado con lo que se halla encontrado el o la que había allá
-¿pasamos la noche aquí?- dijo repentinamente Alfredo
-¿Qué? ¿Estas loco? ¿Quieres pasar la noche aquí?
-Si, quizás lo que hubiera aquí fuera un zombie y los tiros son de gente que lo haya matado, y por lo que se ve van bien armados, quizás vuelvan y si nos ven a lo mejor nos llevan a algún sitio seguro, además es tarde y va a oscurecer pronto, a este ritmo no vamos a llegar a San José de Valderas antes del anochecer, estamos al limite de nuestras fuerzas, recuérdalo.

Tenia razón, había que reconocer que ya no podíamos mas, nos teníamos que mover muy lentamente, la comida se nos había acabado y apenas teníamos fuerzas, lo único que podíamos hacer era parar frecuentemente, y además, quizás su teoría fuera correcta, a si que acepté, con la condición de que en cuanto amaneciese nos pusiéramos en marcha de nuevo.

Dormí muy poco, estaba nerviosa, tenia miedo de que si volvían los que habían echo aquello nos mataran confundiéndonos con zombies, a si que, con silencio para no despertar a Alfredo, salí al cielo nocturno. No hacia demasiado frío, al menos hacia menos frío que hace unos días, dentro de poco seria primavera, no recordaba exactamente el día, pero eso significaría que los días serian mas largos y, lo que es mas importante, mas calurosos. Contemple la luna y las estrellas, un sentimiento de nostalgia me asaltó, después de mucho tiempo, volví a pensar en mi familia, en que habría sido de ellos, en mis amigas, esperaba no encontrármelas nunca convertidas en zombies, no sabia si lo iba a soportar o no, contemplé la sierra, las montañas eran una mancha mas negra que el propio cielo, ya no veía nubes, si había habido algún incendio quizás ya se había apagado, una lagrima calló por mi cara, de nuevo sentí una enorme tristeza que me hizo llorar, esta vez, no intente controlarla, me tapé la cara con las manos y me desahogué, no se cuanto tiempo estuve así, pero cuando terminé me sentí mas aliviada, me sentí un poco mejor, volví al tren y dormí lo que quedaba de noche.

Al despertarnos hoy, nos encontrábamos mejor, habíamos podido dormir más decentemente que días atrás y en un lugar mas resguardado del frío y nos pusimos en marcha enseguida. Llegamos pronto al centro comercial, pero había algo que no cuadraba, estaba vació, todos los zombies que había, habían desaparecido y los cristales de los escaparates estaban rotos, algo muy raro había ocurrido aquí, no se veían cadáveres por ningún sitio, ni en descomposición ni nada, aun así entramos con cautela a través de uno de los escaparates. El sitio estaba igual que como lo dejé, aunque en realidad no llegué a explorarlo, parecía todo tal y como estaba cuando me fui, de repente me acorde de algo, le dije a Alfredo que me esperara y salí disparada a las oficinas, entré corriendo a la oficina en la que había estado y mi sorpresa fue mayúscula a ver que el saco de dormir había desaparecido.

Volví y le conté a un desorientado Alfredo lo que había ocurrido, es posible que haya estado aquí gente e incluso es posible que vuelvan, cogimos comida y bebida y fuimos a las oficinas, mientras comimos hablamos sobre que podría pasar.

-¿crees que puede haberse convertido el centro comercial en alguna especie de base o algo?- pregunté metiéndome un trozo de pan duro como una piedra en la boca
-no creo- dijo Alfredo- lo hubieran fortificado o algo, pero lo raro es que no se hayan llevado la comida o la bebida.
-Es verdad, es raro, de todos modos creo que deberíamos andar con cuidado, no me he mirado a un espejo pero tú al menos tienes un aspecto espantoso, sin ánimo de ofender.
-Tu tampoco tienes muy buen aspecto que digamos- dijo con una sonrisa- de todos modos, sigues siendo igual de guapa que en el metro.

Noté como me sonrojaba y no supe que decir.
-Yo… bueno, yo… cuando estuve aquí… me duché con botellas de agua… si quieres… hacemos turnos… o algo.
-Tranquila, no voy a mirar- me puse aun mas roja
-¡No! No es por eso... bueno esto… vale me daré un baño rápido.

Otra sensación de deja vu se apoderó de mi cuando cogí varias botellas de agua y me dirigí a las duchas de muestras, Alfredo seguía en las oficinas pero me lavé rápidamente, no me quise mirar a un espejo temiendo ver al monstruo que se reflejaría, de todos modos, esta vez estaba mas preparada, había cogido un albornoz y ropa interior limpia a si que esta vez no tuve que correr por los pasillos.

El baño fue muy parco pero reconfortante, a pesar de ser con agua fría la sensación de estar de nuevo limpia era estremecedora, me sentí mucho mejor, con el albornoz puesto subí a las oficinas y echando a Alfredo de la misma, saqué el vestido que había guardado y cuando me lo puse de nuevo hice entrar a Alfredo.

-¿Qué te parece?- pregunté con una sonrisa. Alfredo se quedó boquiabierto
-¿Cómo puedes…? Es decir, estamos en una situación lamentable y ¿me preguntas que tal te queda un vestido?, quiero decir… no es que no me guste pero…
-Tranquilo- repuse- no lo llevo siempre obviamente, pero tendrás que reconocer que una tiene sus caprichos ¿no?
-si… bueno tienes razón, bueno… voy a ducharme.
-Cuando vuelvas búscate otra habitación- dije entre risas
-¿Qué?... oh… si, claro, perdona, hemos dormido tantas veces juntos que… si… perdona.

Alfredo se duchó rápido y se dirigió a otra oficina, no ha entrado para decirme nada, quizás le de vergüenza, realmente es un chico muy raro pero puedo confiar en el, tenia que haberme cogido otro saco de dormir para pasar la noche, pero estoy demasiado cansada y no me apetece salir de nuevo a por uno, me siento extraña estando de nuevo en esta oficina, pero esta vez es diferente, esta vez voy acompañada, ya veremos que hacemos mañana.

2 comments - Leave a comment


Mar. 8th, 2006 01:27 am Día 40 (Flashback -17 de Diciembre, mi cumpleaños-)

Mañana es el gran día, llevo preparando mi fiesta de cumpleaños durante casi un mes entero y estoy muy nerviosa, espero que salga todo bien, por el momento con mi familia ha sido como siempre, me han despertado temprano cantándome el cumpleaños feliz (mi hermano no, seguía durmiendo el muy vago) y me han llenado la cama de regalos.

La gran sorpresa ha sido el Mp3 que me han regalado, me hacia mucha ilusión tener uno y por lo visto mi hermano les convenció, en cuanto me lo han dicho he saltado de la cama y he ido a despertarle para darle las gracias, me ha costado despegarle los ojos pero en cuanto he saltado un par de veces encima suyo ya estaba empujándome fuera de la cama entre risas. Luego han llegado mis tíos y mis abuelos y casi no he podido atenderles ya que estaban todo el rato llamándome mis amigas, mis tíos me han regalado ropa y mi abuela algo de dinero, luego hemos comido todos en familia y ya he podido estar mas tranquila el resto del día, haciendo los preparativos de la fiesta.

Me van a dejar mis padres sola mañana, saben que va a venir mucha gente y no quieren incordiar, a si que se van a subir a la casa de la sierra, mi hermano se quería subir también, pero le he dicho que no sea tonto y se quede y que se traiga a sus amigos, a mi no me importa, cuantos mas seamos, mejor nos lo pasaremos, lo único que me preocupa un poco son los vecinos, nunca se han quejado del ruido ni nada, pero nunca se sabe.

Estoy echa un matojo de nervios por lo que pueda pasar mañana, que ganas tengo de que pase la noche.

5 comments - Leave a comment


Mar. 7th, 2006 02:20 am Día 39

No solo son los zombies los únicos monstruos que hay entre nosotros, desde que empezó la pesadilla no había tenido tiempo de pensar en enfermedades, animales salvajes o incluso personas con muy malas intenciones, tan solo había tenido el encontronazo con el perro de mis vecinos y aún así fue todo tan rápido y después de todo lo que pasé para salir de allí, que no lo recordaba apenas, si no llega a ser por este diario que estoy llevando, dudo que recuerde la mayoría de las cosas que me ocurren, aunque cosas como las que nos acaban de pasar, resultan inolvidables…

Me ha despertado Alfredo muy alterado.

-¡Daniela despierta joder!- Alfredo estaba chillando y se le veía con la cara desencajada por el terror, eso hizo que me pusiese enseguida en alerta y a pesar de estar recién despertada y del cansancio que aun tenia me incorporé enseguida.
-¿Qué pasa?- pregunte asustada.
-¡Despierta despierta!-
-¡Ya estoy despierta Alfredo dime que pasa!- A cada momento que pasaba me estaba asustando mas, por fin Alfredo se dio cuenta de que me había despertado
-¡Escucha!- dijo. Escuché
-No oigo nada-
-¡Escucha joder!- Volví a escuchar y esta vez lo oí, era como un rumor, un rumor muy fuerte, como si los túneles se estuvieran llenando de agua, sabia que no podría ser, no hay suficiente agua en el Manzanares como para llenar los túneles del metro.
-¿Qué es eso?- pregunte totalmente asustada ya.
-No lo se, pero si es lo que creo que es deberíamos irnos- El ruido iba en aumento, sea lo que fuese que se estaba acercando, lo hacia rápido.
-Pero… ¿a donde?, no tenemos mas que una linterna y no sabemos de donde viene ese ruido ¡Dios! ¿A dónde quieres que vayamos?- Alfredo me había contagiado su miedo y ya no podía aguantar mas, me temblaban las piernas.
-No se ¡No se!, a cualquier estación y aunque sea nos quedamos en las escaleras ¡Dios! No ves que estoy cagado de miedo ¿Cómo quieres que decida?- Furibundo, Alfredo echó a andar, los nervios estaban a flor de piel, y lo último que necesitaba es que me dejasen sola del todo.
-¡Espera!

Empezamos a andar por el túnel en la dirección que habíamos venido antes de quedarnos aquí, el rumor se convirtió en ruido y añadió otro mas, una especie de chirridos, fue cuando me temí lo peor

-¡Ratas!
-¿Qué?
-¡Ratas Alfredo, ratas!

Nos miramos y la realidad se hizo palpable, no habíamos visto ratas en ningún momento hasta hoy, ahora ya sabíamos donde estaban, rodeándonos, al menos por el ruido parecía que nos rodeaban, a si que echamos a correr mas rápido, aun no se como fuimos capaces de correr tanto, supongo que la adrenalina hizo el trabajo, el haz de la linterna bailaba de un lado para otro y no nos daba tiempo a mirar las vías, mas que para evitar tropezarnos. Al poco rato pudimos ver que el túnel se ensanchaba un poco y supimos que estábamos cerca de la estación, creíamos que estábamos a salvo pero justo en ese instante llegó la marabunta.

Mientras corríamos, notábamos que el ruido aumentaba, pero incluso cuando dimos la vuelta un par de veces el ruido no cambiaba a si que decidimos seguir adelante para llegar al anden lo mas rápido posible, al llegar a el vimos el horror. Cientos si no millares de ratas venían en nuestra dirección, no parecía que vinieran a atacarnos expresamente, si no que huían de algo, cuando las vimos echamos a correr para subirnos al anden y ponernos a salvo, pero las ratas fueron mas rápidas y nos alcanzaron, fue una sensación muy desagradable, a pesar de que no se paraban, el notarlas correr junto a nuestros pies era horrible, fue por eso por lo que Alfredo se puso histérico y calló al suelo. Instantáneamente un mar de pelo negro le cubrió, yo ya estaba subida al andén.

-¡Alfredo!- Grité con todas mis fuerzas para hacerme oír por encima del ruido
-¡Ayuda!- Se le oía muy bajo por culpa de la gruesa capa de ratas que le cubría
-¡Corre sal de ahí!
-¡Dios me están haciendo daño!
-¡¡Alfredo!!
-¡Ayúdame!

Sin pensármelo dos veces, volví a saltar a las vías, al caer al suelo aplasté a una rata con los pies, con un desagradable chillido y un chapoteo que casi me hizo vomitar, la rata calló muerta aplastada, extendí las manos metiéndolas en el mar de pelo y notando como las pequeñas patas de los roedores me arañaban agarré a Alfredo y le hice ponerse en pié.

Tenía las manos completamente ensangrentadas y parte de la cara llena de arañazos, por suerte las ropas que llevábamos habían impedido que nos hirieran mas, aun así subimos corriendo al andén para que no se nos subieran encima y nos metimos en la oficina tras romper el cristal a esperar que pasase la marabunta. Cuando le hube limpiado las heridas con un poco de agua y algo de la ropa que llevaba de recambio, las heridas no parecían tan graves

-¿Qué tal te encuentras?- Pregunté.
-Creo que ahora mejor, gracias a ti, de nuevo.
-Si te soy sincera, no se como he podido hacer eso, en otro tiempo seguramente me hubiera puesto a gritar y a llorar como una niña- repuse con una sonrisa, el me la devolvió.
-deberíamos descansar aquí, se que aun no te has recuperado del todo y que aun sientes esa fatiga continua- Continuó
-¿Cómo lo sabes?- Me extraño mucho que me dijera eso, había intentado ocultarlo lo máximo posible para que no me dijeran nada Sergio e Iván y cuando nos separamos seguí fingiendo para no preocupar a Alfredo.
-Se te nota, respiras muy fuerte y procuras no moverte demasiado, aparte de que casi siempre vas apoyada en tu querido palo
-Lanza- Repuse automáticamente- Bueno… pues si, tienes razón, no se que me pasa pero no consigo quedarme descansada desde hace días, supongo que será el stress y los nervios, cuando lleguemos a algún sitio seguro me mejoraré.
-Posiblemente, pero por ahora lo mejor será que descansemos aquí
-Pero... ¿y Rafa? ¿Y si vuelve?, no nos va a encontrar allí
-Después de lo que nos ha pasado ¿realmente esperas que vuelva y se encuentre con las ratas?
-… Si, quizás tengas razón… ¿de que huirían?
-Mejor no quiero pensarlo, se me ocurren cosas muy desagradables que hacen que no me sienta seguro aquí abajo.
-Crees que podrían ser…
-No quiero pensar en ello ¿vale? Mejor descansemos y después ya veremos que hacemos, creo que no nos queda más remedio que ir a buscar nosotros a Rafa si queremos que vuelva a estar con nosotros.
-Está bien.

Creo que nos quedamos dormidos enseguida, no recuerdo haber hablado mas con el ni haber echo otra cosa, yo me he despertado hace un rato, la fatiga no ha cesado, si no todo lo contrario, está en aumento, noto que el corazón me late deprisa y desordenadamente, y estoy bastante asustada , he procurado no pensar en ello y he salido de la oficina para ver en que estación nos encontrábamos, Alto de Extremadura ¿por donde diablos nos estaban llevando?, recordé que decían de ir a la línea 10 para, desde ella, llegar al Parque Oeste, pero desde donde nos encontrábamos hubiera sido mejor ir por la línea 5… Empiezo a pensar que lo de dejarnos abandonados lo llevaban pensando desde el primer día que nos encontramos. Cuando estaba mirando el plano de metro he oído como un gemido muy lejano, al principio pensé que había sido Alfredo, pero en seguida recordé que Alfredo estaba en la oficina y si hubiera dicho algo o hubiera echo algún ruido lo hubiera oído mejor a si que me metí en la oficina a despertarle.

-Alfredo despierta- le susurre mientras la sacudía
-…-
-¡Alfredo! Dije un poco más alto, esta vez abrió un poco los ojos
-¿Qué pasa?, ¿Qué hora es?
-Oye, he oído otra vez algo.
-¡¿Qué?! ¿más ratas?
-No, era como un gemido, pero tranquilo, sonaba muy lejos, aun así he pensado que seria mejor avisarte.
-Tenemos que irnos ya mismo
-Espera, puede que haya sido tan solo un ruido de fuera
-No podemos arriesgarnos Daniela, tú lo sabes mejor que nadie- No entendí que quería decir con eso, pero decidí que tenía razón.
-Vale pero ¿a donde vamos?
-Al Parque Oeste, les guste o no, recoge tus cosas y... ¿has oído eso?- Mientras Alfredo hablaba oímos otro gemido- No podemos perder mas tiempo
-Dios mío..- empezaba a estar de nuevo aterrada- Solo dame tiempo a escribir una cosa y nos vamos
-¡Deja tu estúpido diario para otro momento!- Me espetó, me sentí como si me hubiera dado una bofetada y di un paso atrás.
-No- dije entrecortada- no lo entiendes, necesito escribirlo
-Esta bien, yo me voy, quédate tu aquí- Respondió con ira, yo no podía dar crédito a mis oídos, Alfredo había estado siendo agradable conmigo y no entendía como podía ponerse así.
-Estás comportándote igual que ellos- Le dije
-¿Igual que ellos? ¿a que te refieres?.
-Me refiero a Sergio y a Iván, ¿acaso era mentira lo que me dijiste hace unos días de que no podías abandonarme?- Noté como unas lagrimas recorrían mi cara, Alfredo también lo notó.
-Yo… esto… lo siento, vale, de acuerdo, escribe en tu diario, pero por favor… se rápida.- Noté la voz de Alfredo cargada de vergüenza.
-Gracias- le dije.
-Yo… bueno…

Tras decir eso se dio la vuelta y mientras escribo aquí el está recogiendo todo para irnos en cuanto acabe, se que escribir un diario en una situación como la que nos encontramos ahora mismo es una locura aparte de una estupidez, pero necesito hacerlo, hemos oído otro gemido mas cerca y he visto que Alfredo se ha puesto mas tenso aún, espero que salgamos bien de esta, hasta ahora hemos tenido bastante suerte.

3 comments - Leave a comment


Mar. 5th, 2006 04:14 am Día 37

-¿Tienes miedo de morir?- Esas fueron las primeras palabras que me dijo Alfredo tras haber estado horas callados esperando.

-¿Tienes miedo a morir?- preguntó
-No vamos a morir- le dije, estaba cansada y me dolía la cabeza por lo que realmente no tenia muchas ganas de conversación y menos de ese tipo, al menos no había vuelto a vomitar y la garganta la tenia bastante mejor, pero la fatiga no desaparecía- No vamos a morir.
-Pero de todos modos ¿tienes miedo a morir?
-¿Por qué preguntas eso?
-Por que yo si que temo a la muerte, tengo miedo de morir aquí abajo, morir solo, sin saber si mi familia está bien, sin saber si mi madre pudo llegar a un punto seguro o se pudo poner a salvo- La linterna no le iluminaba la cara pero por la vacilación de su voz, me di cuenta de que estaba a punto de llorar, el stress estaba pudiendo con nosotros, tras un rato respondí.
-Si- dije – Yo también temo a la muerte, no se lo que puede haber después pero no vamos a morir aquí, no vamos a morir solos, al menos… estas conmigo y yo contigo.
-No soy mala persona, no creo haber echo nada malo para que me pase esto.
-Yo también pensé lo mismo en su día- no se como pude seguir hablando con la convicción con la que lo hacia pero lo hice- mira no creo que sea un castigo personal, ni nada de eso, no se como habrá podido empezar toda esta pesadilla, en ocasiones he llegado a pensar que era un castigo divino o algo parecido, pero lo que importa ahora, es que estamos aquí abajo.
-Esperando a que vuelva Rafa.
-Esperando a que vuelva Rafa si…- No estaba segura de si Rafa volvería o no, después de que Alfredo me dijera que le habían obligado a irse, estuve pensando durante largo tiempo, no me podía imaginar a Rafa, alto, atlético, seguro de si mismo, cediendo ante las amenazas de 2 personas de cuarenta y tantos, imagino que cuando te están apuntando con un arma cedes a cualquier cosa- Alfredo, no podemos culparnos de lo que está sucediendo, lo que tenemos que hacer es sobrevivir todo lo que podamos y encontrar un sitio seguro donde contactar con gente, por favor no hablemos mas de temas desagradables.
-Está bien, perdona, pero... no tengo el cuerpo como para alegrías Daniela.
-¿Dónde está la seguridad que me mostraste ayer?
-…
-Entiendo como te encuentras, pero míralo así, si fueras mala persona no te hubieras quedado conmigo- En ese momento me acerque a el y le di un beso en la mejilla, ahora que lo pienso, no se por que lo hice, fue un impulso que no pude frenar- Gracias, gracias de todo corazón.

Alfredo no dijo nada, se quedo mirándome con los ojos llorosos y se dio la vuelta, por un momento pensé que me había equivocado intentando animarle, pero tras un rato se volvió a dar la vuelta, su cara había cambiado, se le veía mas seguro de si mismo.

-No Daniela, gracias a ti- y sonrió, su sonrisa me resultó gratificante, habíamos pasado unos días en tensión y ahora parecía que confiábamos mas el uno del otro, hasta ahora hemos estado hablando de nosotros, de nuestras familias, de nuestros trabajos, contándonos anécdotas y riéndonos juntos de las que eran divertidas, como si fuéramos amigos de toda la vida, poco a poco hemos notado que nos entraba el sueño otra vez a si que hemos decidido que ya va siendo hora de dormir otro rato, me gustaría saber realmente la hora que es pero hasta que no nos pongamos en marcha de nuevo no podré saberlo, espero que Rafa llegue pronto y nos marchemos de aquí, Alfredo tenia algunas provisiones escondidas y estamos aguantando con eso pero no podremos durar mas de dos días así y si no ha llegado antes Rafa… tendremos que irnos.

5 comments - Leave a comment


Mar. 3rd, 2006 09:56 pm Día 36

Nos han abandonado… nos han dejado tirados a Alfredo y a mi en medio de las vías del metro, a nuestra suerte…

Me ha despertado hace horas Alfredo.

-Buenos días princesa- dijo, yo no sabia que estaba pasando, no había luz y su voz no me resultaba familiar, nunca había hablado antes delante mía, su extraño saludo me terminó de desorientar por completo y titubeando le respondí.
-Bu… buenos días…-
-¿Cómo te encuentras?- preguntó totalmente despreocupado
-Si te soy sincera… no muy bien… ¿Qué ocurre? ¿y los demás?-

En ese momento ya estaba empezando a ponerme nerviosa a si que me levante de un salto, o al menos intente levantarme, ya que en cuanto estuve de pie caí al suelo de nuevo, las piernas apenas me respondían.

-¿Qué pasa? ¿Dónde están todos? ¿y Rafa donde esta?
-Se han ido- me dijo totalmente tranquilo
-¿y cuando vuelven?
-No van a volver- la total tranquilidad con la que me lo dijo, hizo que casi entrara en estado de shock y no supe que decir- Nos hemos quedado a solas-

Yo no le veía la cara y llegué a pensar que estaba bromeando y por culpa de la reverberación que había en los túneles no era capaz de saber exactamente donde estaba, busque mi linterna desesperadamente y no la encontré, entonces me apreté contra la pared, estaba muerta de miedo, Alfredo me daba miedo, la total tranquilidad con la que hablaba, me aterrorizaba y el echo de que no hubiera hablado hasta entonces no hacia nada por tranquilizarme lo mas mínimo.

-¿tienes alguna linterna?- pregunté
-Si- dijo, y acto seguid la encendió apuntándome a la cara y cegándome, levante una mano para protegerme de la luz.
-¡Dios! No me apuntes a la cara.
-Estás muy guapa ¿sabes?- seguía apuntándome con la linterna y yo cada vez tenia mas miedo, apenas tenia fuerzas para moverme y no sabia que estaba pasando por la cabeza de Alfredo
-Oye- contesté con un hilo de voz- ¿Que ha pasado? ¿Por qué no dejas de apuntarme con la linterna?- Dudó un poco y apunto la linterna al suelo, con el reflejo podía verle la cara y vi que tenia una expresión tremendamente triste
-Lo siento, no debí haberme comportado así, te pido disculpas- Una lagrima le resbaló por la mejilla y quedé totalmente desconcertada, aun así no me móvil y agarré mi lanza con fuerza, aun tenia miedo.
-Ha sido hace unas horas- continuó hablando en tono monocorde- Sergio e Iván se despertaron rápido y se llevaron a Rafa un poco mas lejos, me dijeron que me quedara vigilándote y les avisara si te despertaras y empezaron a discutir, no pude oír bien lo que decían, pero hablaban de irnos sin ti, al rato empezaron a subir el tono de voz y de repente oí como forcejeaban, me acerqué a ver que pasaba y vi a Rafa tirado en el suelo y a Iván con el fusil de Rafa en las manos apuntándole
-Vas a venir con nosotros te guste o no- Le gritó Sergio- Nunca debimos mandar al imbecil de Alfredo en busca de esa niñita amiga tuya que solo hace entorpecernos.
-No voy a abandonarla hijo de puta
-Si lo vas a hacer, Alfredo nos es prescindible pero tu no y recuerda quien te está apuntando.

Rafa no contesto, pero noté que su odio y su ira iban en aumento.

-No vas a dispararme, lo se, además no tienes ni idea de usar eso.
-¿eso crees? ¿Acaso tu sabes? Que yo sepa aun no has disparado a nada a pesar de encontrarte acorralado
-Escucha gilipollas- le espetó rafa cargado de odio- No he disparado con ese trasto precisamente para no atraer a mas cosas de esas.
-Bien- contestó Sergio con una extraña voz- y aquí abajo ¿te oirían?

En ese momento pude ver claramente como Rafa palidecía a la luz de las linternas

-No te vas a salir con la tuya- dijo
-Ya veremos

Cuando terminaron me vine aquí contigo de nuevo, no querían que se dieran cuenta de que había estado allí espiándoles y me disparasen o algo y cuando vinieron me dijeron que nos íbamos y que te dejábamos abandonada, pero me negué, miré a Rafa y con un simple gesto me hizo darme cuenta de que hacia bien en quedarme, me lanzaron una linterna y sin mediar palabra se marcharon. El resto ya lo sabes.

Cuando terminó su relato yo tenía el rostro anegado de lágrimas, no podía creer lo que decía, me negaba a creerlo, Rafa no podía abandonarme así como así y sin poder aguantarme más rompí a llorar. Alfredo se acercó e intentó consolarme, ahora actuaba de una forma totalmente distinta a como lo hacia antes.

-Tranquila... tranquila- me decía- no te preocupes…
-Volverá- dije entre sollozos- Rafa va a volver, lo se
-Si, volverá, tranquila…

Tras un rato pude controlarme y dejar de llorar, me di cuenta que Alfredo también estaba llorando y su expresión había cambiado, parecía mas normal y me dijo que al principio no sabia que decir para consolarme y eso fue lo primero que se le pasó por la cabeza y que lo de la linterna no sabia por que lo había echo, le quité importancia, estamos ambos muy agotados y hemos pasado el resto del día o de la noche sin decir nada, esperando, esperando a alguien que nunca llega. Por favor Rafa vuelve pronto.

Leave a comment


Mar. 2nd, 2006 09:58 pm Día 35

El viaje está siendo largo y penoso, normalmente hubiéramos tardado solo un día en llegar a nuestro destino, pero dado mi estado de salud y el cansancio de los demás, se está alargando alarmantemente.

Sergio e Iván no quieren admitir que también están cansados y me están echando las culpas continuamente a mí. No he hablado con Rafa de la discusión que tuvieron, he pensado que de momento no voy a hacerlo, aunque me intriga saber que les pasó en Atocha, cada vez que saco el tema, Rafa me rehuye con evasivas, Alfredo por su parte sigue con su voto de silencio, siempre le hacen andar unos metros por delante por si nos encontramos algo, si no fuera por que realmente temo a Sergio e Iván, les diría algo, pero con mi salud empeorándose no tengo ganas de nada.

Los túneles se me hacen cada vez mas oscuros, las pequeñas linternas que tenemos no iluminan mucho mas de lo que hacia la mía cuando iba yo sola y la oscuridad que nos envuelve se hace cada vez mas densa, casi no hablamos entre nosotros, la tensión se va acumulando cada vez mas entre Rafa, Sergio e Iván, y por mi culpa, cada día que pasa me arrepiento cada vez mas de haber ido en su busca, Rafa me lo ha notado y me ha dicho que no me preocupe, que pronto llegaremos, pero parece que eso nunca vaya a ser.

Dicen que mañana saldremos a la superficie, por fin, a pesar de que hará mas frío arriba, por lo menos podré ver la luz del sol, y saber la hora en la que vivo, ninguno de nosotros tiene relojes, lo primero que voy a hacer cuando lleguemos al Parque Oeste va a ser coger uno, es increíble lo mal que se puede estar sin saber la hora que es.

Ahora estamos parados en medio de un cruce de vías, dejando a regañadientes que “yo” descanse, pero se que ellos están cansados también, estoy segura, a pesar de que a veces dudo de mi misma y se que soy una carga para ellos. Tras hablarlo hemos decidido quedarnos a pasar la noche aquí, me han vuelto a poner de excusa para no buscar una estación y meternos en otra oficina, pero ya me da igual, se que no les gusto pero da igual, Rafa sabe la verdad y creo que Alfredo aunque no hable está de nuestra parte, espero que lleguemos pronto y podamos tranquilizarnos todos así la situación se relajará un poco.

1 comment - Leave a comment


Feb. 28th, 2006 09:39 pm Día 33

Han vuelto a despertarme con discusiones, pero lo peor no es eso, lo peor es que han estado a punto de abandonarme.

Me he hecho la dormida, no quería que supiesen que estaban escuchando, Rafa y Sergio estaban sentados en la mesa casi gritándose el uno al otro.

-¡No pienso abandonarla a su suerte!- Rafa parecía que estaba a punto de estallar
- ¡Es la única cara conocida que he visto desde que empezó esta mierda y es mi amiga, vete a la mierda con tus absurdas ideas!.
-Mira, te tiene que quedar claro que no voy a ir cargando con una nula a la que, lo mas seguro, tengamos que salvar su precioso culo cada dos por tres- dijo Sergio.
-¿Qué? Ya la oíste, tubo que salir de su casa, rodeada de centenares de zombies, y armada solo con un palo de escoba con un cuchillo pegado.
-Y tu la crees -dijo Sergio con desdén- Está perturbada, salta a la vista.
Rafa parecía cada vez mas alterado- ¿Y quien no lo estaría? –gritó- Lo que mas necesita ahora es nuestra compañía, ver caras humanas.
-Yo se lo que necesita, todas las mujeres son iguales- Sergio soltó una risita burlona al decir eso.
-No hables de ella en ese tono.
-¿Qué tono?.
-Ya sabes de lo que te hablo.
-…
-Ni se te ocurra tocarla- Rafa parecía cada vez mas enfadado, su voz había tomado un tinte seco que yo nunca había escuchado.
-Ya hablaremos cuando tengas que ir a buscarla compresas.

Sin mediar palabra, Rafa se levanto y fue a despertarme, yo cerré los ojos rápidamente e intente hacer que estaba profundamente dormida, Rafa me dijo que teníamos que salir, cuando me habló no parecía que había discutido con nadie, a si que no le saque el tema, lo único que le pedí es que me dejase escribir en el cuaderno antes de salir, me dijo que no creía que habría ningún problema, aunque no entendía por que escribía todas la noches, o lo que creíamos que era la noche, no esperaba que lo entendiera a si que me he limitado a responderle que sencillamente lo necesitaba.

Ahora vamos a salir, camino a Alcorcón, Sergio e Iván han empezado a meternos prisa dando gritos, Alfredo como de costumbre no ha dicho nada, es increíble, solo llevo un par de días con ellos y es como si los conociese de toda la vida, espero que mejoren las cosas en Alcorcon, si llegamos.

5 comments - Leave a comment

Back a Page

 

Advertisement